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La opción de uno
u otro aceite para el consumo diario es cuestión de vital importancia,
que los componentes de la gras de la comida formarán parte de las
células del organismo e influirán directamente en su correcto
funcionamiento.
Nuestra preciada dieta mediterránea,
caracterizada por verduras, hortalizas, legumbres, cereales, pescado y
aceite de oliva, viene siendo objeto de numerosos estudios científicos
desde los años 80.
Estos permite afirmar de modo concluyente que el mejor aceite para la
salud es el aceite de oliva virgen.
Su composición especial lo distingue de los otros aceites vegetales y lo
hacen un alimento cuyo consumo previene enfermedades actuales.
Posee un gran porcentaje de ácido oleico que lo hace más resistente al
deterioro por temperaturas de cocción y cantidades suficientes de ácidos
grasos esenciales (ácido linoléico y linolénico), |
Sus otros elementos estrella son numerosas
sustancias antioxidantes: tocoferoles, esteroles (sitostero), terpenos,
carotenos, clorofilas y compuestos fenolénicos, componentes que se pierden en
gran cantidad durante el proceso de refinado.
Así es como la naturaleza nos ofrece un alimento un alimento de composición
magistral con demostradas acciones saludables para nuestro cuerpo.
Nos protege la mucosa gástrica y duodenal, previene la formación de piedras de
la vesícula biliar y colabora a evitar la osteoporosis al mejorar la absorción
intestinal de varios nutrientes como el calcio.
Gracias a su elevada concentración de sitosterol, disminuye los niveles de
colesterol total y aumenta el llamado colesterol bueno (HDL) protegiendo nuestro
corazón; además ofrece un efecto protector de la hipertensión arterial y
favorece la creación de sustancias antitrombóticas y vasodilatadoras.
Es el mejor y más saludable regalo que nos podemos hacer.
Si somos fieles a su consumo diario nuestro organismo y paladar lo sabrá
agradecer dándonos una inmejorable calidad de vida.
Por Carmen Bascuñana Minou (
Licenciada en derecho y especialista en dietética y nutrición)
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